CUEVA DE ALTAMIRA

El descubrimiento de la cueva de Altamira, a finales del siglo XIX, provocó una honda polémica y posterior conmoción entre la comunidad científica de la época, reacia en un principio a admitir la antigüedad real de sus pinturas (14.000 años).

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La cueva fue hallada por casualidad en 1.868 por Modesto Cubillas, a través de quien llegó al conocimiento de su primer gran impulsor: Marcelino Sanz de Sautuola.
La parte más famosa de la cueva, conocida como la «sala de los polícromos», no fue descubierta sin embargo hasta 1.879, en el transcurso de una visita en la que Sanz de Sautuola iba acompañado por su hija María.
Debido a la fragilidad del arte rupestre de Altamira, se crea una réplica de la cueva para deleite de los visitantes en 2001. En este año se inaugura también la actual sede del museo, la cual alberga la Neocueva, una reproducción que permite la difusión del arte de Altamira a todos los públicos.

CUEVA DE ALTAMIRA
Cueva El Castillo, Puente Viesgo

CUEVA DEL CASTILLO

Su yacimiento arqueológico, situado en el vestíbulo, contiene evidencias humanas de los últimos 150.000 años, lo que permitió al arqueólogo alemán Hugo Obermaier establecer la secuencia cultural de los cuatro periodos en los que se divide la Prehistoria. El conjunto rupestre de su interior está constituido por manos, bisontes, ciervos, caballos y símbolos de enigmático significado, entre otros. Destaca por su gran variedad de técnicas, temas y estilos. Aplicados todos ellos, durante más de 25.000 años, lo que permitió a Henri Breuil establecer la primera secuencia temporal del arte paleolítico en España, vigente hasta los años 60 del siglo pasado.

CUEVA DEL SOPLAO

La historia de la Cueva El Soplao está íntimamente ligada a la actividad minera que se desarrolló en la Sierra de Arnero, aprovechando las mineralizaciones de zinc y plomo de la zona. Desde mediados del siglo XIX, en que la reina Isabel II realizó la concesión de la explotación, hasta su conclusión a finales de 1978, la actividad minera de la sierra pasó por distintas fases.

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La cueva El Soplao fue descubierta a principios del siglo XX, con motivo de la apertura de La Isidra, actual entrada a la cavidad y primera galería subterránea del Grupo de la Florida. Cuando las labores mineras iniciaron el avance subterráneo se encontraron con que la sierra albergaba en su interior una cueva y se decidió utilizar distintas galerías de la misma como zona de transporte de personas y de mineral, de comunicación entre labores mineras y de aireación de las mismas. De ahí el nombre de la cavidad, Soplao, referida al soplo de aire que se establece en el momento en que una galería minera pincha una galería de cueva. Desde el punto de vista espeleológico, la cueva fue reconocida a mediados de los 70. La topografía ha desvelado un desarrollo de 20 km.

La cavidad está considerada una de las grandes maravillas de la geología, atesorando una inusitada variedad de espeleotemas, desde las formaciones céntricas más habituales (estalactitas, estalactitas, columnas, coladas, banderas, etc.), a las pisolitas o perlas de las cavernas, las concreciones de arcilla, los cristales de calcita dientes de perro o las desecaciones poligonales, entre otras, y las formaciones excéntricas. Son precisamente estas últimas, por su abundancia, calidad y espectacularidad, las que hacen de El Soplao “Una Cavidad Única”.

Cueva del Soplao, Cantabria
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